Sobre Maule La historia

¿Has notado algo extraño cuando tu bola, sin motivo aparente, rebota en una boca de riego y se va a al rough? ¿Por qué unas veces bota a la derecha del talud del bunker de green y se dirige, de forma mágica, hacia el agujero, mientras en otras ocasiones lo hace a escasos centímetros hacia el otro lado y termina enredada en el lago de blanca arenisca?

" El jugador de golf ha tratado durante toda la historia, y casi sin saberlo, de mejorar y evolucionar su indumentaria. "

Cuenta la leyenda que muchos años atrás, siglos incluso, existió una persona, Sir Robert Maule, que se enganchó completamente a la práctica de un juego nuevo en la época. Fue el primer jugador de golf. Maule quiso mejorar tanto y tan deprisa para ser the number one, que se encomendó a las alturas para conseguirlo. Albatrea, diosa del golf, atendió sus suplicas y le proporcionó un lugar privilegiado en la historia. Pero, a cambio, decidió incidir en el juego de todos los practicantes… por siempre.
Aquellos primeros jugadores pensaron que, para conseguir los favores de Albatrea en el juego, debían de agradarla y mantenerla contenta. Y que el camino más directo sería acercar sus indumentarias durante la práctica del golf a los excéntricos gustos de la que ocupa, junto con Ben Hogan, Seve Ballesteros y Bobby Jones, el Olimpo del golf. Desde los iniciales trajes de chaqueta, chaleco y corbata, pasando por los bombachos y las boinas a juego, hasta las actuales indumentarias coloridas, el jugador de golf ha tratado durante toda la historia, y casi sin saberlo, de mejorar y evolucionar su indumentaria para conseguir esos favores divinos. ¿Qué sabrían o qué cercanía con ella tendrían el malogrado Payne Stewart, Rickie Fowler o el estrafalario John Daly cuando elegían su vestimenta?
Pero Albatrea quiere más. No se conforma. Es ambiciosa, obstinada y dominante y espera una constante evolución para obsequiar al jugador con sus favores.

Cuatro locos del golf y del diseño solían reunirse de cuando en cuando en torno a la espuma del amargo néctar de la cebada. Fue una de esas tardes de otoño de hace unos años cuando, en medio de la cotidiana charla sobre la actualidad política o deportiva, vaya usted a saber, sucedió algo diferente: uno de ellos, el que cose, había conocido esa antigua leyenda al leer por casualidad, casi quinientos años después de que fuera escrito por Maule, un polvoriento y escondido manuscrito en la biblioteca Brechin, cerca de Carnoustie durante una visita a ese templo del golf y había quedado turbado con la posibilidad de tal realidad. Aquella tarde de otoño compartió con sus compañeros una idea que le rondaba la cabeza desde entonces: acercar a los «golferas» del siglo XXI a Albatrea para conseguir sus favores, llevando la innovación, la exclusividad y el diseño propios de aquellas indumentarias “especiales” también al material de la práctica de ese maravilloso juego.

La respuesta fue inmediata. De los tres amigos que escucharon la alocada pretensión, uno de ellos, el más comercial, ya había investigado casualmente algunas vías para poner en práctica aquella misma iniciativa, pero le había costado encontrar un compañero de viaje con quién materializarla. El tercero en discordia, conocido por su elegancia y buen gusto dentro y fuera del campo de juego, apoyó la idea desde el mismo momento, conservando aún ahora la ilusión inicial por las cosas bien hechas. ¿Y el cuarto? Aportó y aporta la juventud, el arte, el diseño y el toque de distinción… además de la tecnología.

Aquella cerveza se convirtió en cena. La cena evolucionó en unas copas nocturnas y la nocturnidad de los espirituosos, unida a la madurez y claridad en los negocios del cuarteto, hicieron ver la luz al embrión de lo que hoy es MAULE: Un lugar donde liberar al caballo desbocado que cada jugador de golf lleva dentro para, sin saberlo, sortear los desaires de la diosa. Advirtieron que la gran mayoría de los jugadores usaban las fundas de las propias marcas comerciales de los palos y que eran prácticamente iguales todas ellas, como los hombres grises de Momo… ¿quieres ser tú diferente? También observaron que hubo una época en que algunos se decantaron por otro tipo de fundas, como cabezas de animal, personajes de ficción o diseños planos. Todas ellas tenían un rasgo común: les faltaba el alma.

" …lo que hoy es MAULE: Un lugar donde liberar al caballo desbocado que cada jugador de golf lleva dentro. "

" … la posibilidad de imprimir tu personalidad y estilo en un diseño único."

MAULE es heredera del buen hacer y la artesanía de aquellos golfistas que dedicaban gran cantidad de tiempo a la fabricación manual del material. Incluso encontrarás restos de madera de los primeros e irregulares palos en los envíos. Con esa herencia de calidad, ofrece series limitadas de diseños exclusivos y disruptivos. Y para los jugadores que, como el propio Maule, tienen el anhelo de la mejora continua en el juego, la posibilidad de imprimir en ellas su personalidad y estilo con un diseño único.  Jamás verás a otro jugador que lleve las mismas fundas que tú, con tu logo o con la foto de tu mascota.
¿Quieres formar parte de la selecta comunidad de MAULERs y acercarte así a los favores de Albatrea? Empieza personalizando tus fundas o eligiendo una de nuestras series de la Colección Limitada

" El jugador de golf ha tratado durante toda la historia, y casi sin saberlo, de mejorar y evolucionar su indumentaria. "

Cuenta la leyenda que muchos años atrás, siglos incluso, existió una persona, Sir Robert Maule, que se enganchó completamente a la práctica de un juego nuevo en la época. Fue el primer jugador de golf. Maule quiso mejorar tanto y tan deprisa para ser the number one, que se encomendó a las alturas para conseguirlo. Albatrea, diosa del golf, atendió sus suplicas y le proporcionó un lugar privilegiado en la historia. Pero, a cambio, decidió incidir en el juego de todos los practicantes… por siempre.
Aquellos primeros jugadores pensaron que, para conseguir los favores de Albatrea en el juego, debían de agradarla y mantenerla contenta. Y que el camino más directo sería acercar sus indumentarias durante la práctica del golf a los excéntricos gustos de la que ocupa, junto con Ben Hogan, Seve Ballesteros y Bobby Jones, el Olimpo del golf. Desde los iniciales trajes de chaqueta, chaleco y corbata, pasando por los bombachos y las boinas a juego, hasta las actuales indumentarias coloridas, el jugador de golf ha tratado durante toda la historia, y casi sin saberlo, de mejorar y evolucionar su indumentaria para conseguir esos favores divinos. ¿Qué sabrían o qué cercanía con ella tendrían el malogrado Payne Stewart, Rickie Fowler o el estrafalario John Daly cuando elegían su vestimenta?
Pero Albatrea quiere más. No se conforma. Es ambiciosa, obstinada y dominante y espera una constante evolución para obsequiar al jugador con sus favores

" …lo que hoy es MAULE: Un lugar donde liberar al caballo desbocado que cada jugador de golf lleva dentro. "

Cuatro locos del golf y del diseño solían reunirse de cuando en cuando en torno a la espuma del amargo néctar de la cebada. Fue una de esas tardes de otoño de hace unos años cuando, en medio de la cotidiana charla sobre la actualidad política o deportiva, vaya usted a saber, sucedió algo diferente: uno de ellos, el que cose, había conocido esa antigua leyenda al hojear por casualidad, casi quinientos años después de que fuera escrito por Maule, un polvoriento y escondido manuscrito en la biblioteca Brechin, cerca de Carnoustie durante una visita a ese templo del golf; quedó turbado con la posibilidad de tal realidad. Aquella tarde de otoño compartió con sus compañeros una idea que le rondaba la cabeza desde entonces: acercar a los «golferas» del siglo XXI a Albatrea para conseguir su amparo, llevando la innovación, la exclusividad y el diseño propios de aquellas indumentarias “especiales” también al material de la práctica de ese maravilloso juego.
La respuesta fue inmediata. De los tres amigos que escucharon la alocada pretensión, uno de ellos, el más comercial, ya había investigado casualmente algunas vías para poner en práctica aquella misma iniciativa, pero le había costado encontrar un compañero de viaje con quién materializarla. El tercero en discordia, conocido por su elegancia y buen gusto dentro y fuera del campo de juego, apoyó la idea desde el mismo momento, conservando aún ahora la ilusión inicial por las cosas bien hechas. ¿Y el cuarto? Aportó y aporta la juventud, el arte, el diseño y el toque de distinción… además de la tecnología. 
Aquella cerveza se convirtió en cena. La cena evolucionó en unas copas nocturnas y la nocturnidad de los espirituosos, unida a la madurez y claridad en los negocios del cuarteto, hicieron ver la luz al embrión de lo que hoy es MAULE: Un lugar donde liberar al caballo desbocado que cada jugador de golf lleva dentro para sortear los desaires de la diosa. Advirtieron que la gran mayoría de los jugadores usaban las fundas de las propias marcas comerciales de los palos y que eran prácticamente iguales todas ellas, como los hombres grises de Momo… ¿quieres ser tú diferente? También observaron que hubo una época en que algunos se decantaron por otro tipo de fundas, como cabezas de animal, personajes de ficción o diseños planos. Todas ellas tenían un rasgo común: les faltaba el alma.

" … la posibilidad de imprimir tu personalidad y estilo, en un diseño único."

MAULE es heredera del buen hacer y la artesanía de aquellos golfistas que dedicaban gran cantidad de tiempo a la fabricación manual del material. Incluso encontrarás restos de viruta de madera de los primeros e irregulares palos en los envíos. Con esa herencia de calidad, ofrece series limitadas de diseños exclusivos y disruptivos. Y para los jugadores que, como el propio Maule, tienen el anhelo de la mejora continua en el juego, la posibilidad de imprimir en ellas su personalidad y estilo con un diseño único.  Jamás verás a otro jugador que lleve las mismas fundas que tú, con tu logo o con la foto de tu mascota.
¿Quieres formar parte de la selecta comunidad de MAULERs y acercarte así a los favores de Albatrea?